2. las vueltas de la vida

April 13, 2018

 

Cada número es una semilla de realidad, que germina en la vida de cada uno de acuerdo a cómo la cultivamos. La numerología  la vivimos de acuerdo a cómo cultivamos estas semillas de realidad en el tiempo.  En orden, como un recorrido, estos símbolos se van desplegando en nuestra vida y nosotros guiamos ese despliegue. La forma como ese despliegue se organiza es describiendo ciclos. 

 

La numerología es esencialmente símbolo y ciclo. Y cada experiencia que nos va marcando, se implanta en nosotros como una semilla que se despliega en ciclos de 7, 11 y 18 años.  Como un eco energético automático, ocurre por si mismo y está ocurriendo todo el tiempo, tejiendo las idas y venidas de estos símbolos que articulan nuestra existencia.

 

El 2 es el llamado, lo que uno siente que tiene que hacer, la misión.   Lo que sentimos que la vida quiere de nosotros.  Así es como tiene sentido la obediencia como virtud del dos. El dos escucha el llamado y lo contesta.  Lo sigue, lo busca, lo espera.  Y sigue su huella lo más cerca que puede sin alejarse.  El poder de ese llamado está en las imágenes que despierta, en el símbolo que lo guía.

 

Estaba yo de vuelta en santiago en abril del 2017, justo hace un año. Puesto en el lente de los ciclos numerológicos, esto ocurrió 7 años después de haber estado en Hemkund. 11 años después de haberme cambiado a vivir al Canelo, y 18 años después de haber hecho la formación de Profesora de Kundalini Yoga Master´s Touch.

 

Ciclo de 7 años, ciclo de consciencia. El viaje a Hemkund fue la experiencia mística más parecida a la ciencia ficción que haya vivido en mi vida.  Merece entrada aparte, pero para resumir digamos que ese lugar era una fiesta.  Antes, digamos también, que llegar allá, un lugar perdido en lo Himalayas, era una verdadera odisea. Parecía de lo más improbable, y sin embargo todo se dio. Recuerdo la primera vez que escuché a alguien decir la palabra "Hemkund", el año antes, supe instantáneamente que iba a ir ahí.  Y me imaginaba una magnífica montaña verde, espléndidamente verde, que me estaba esperando.

 

Contra todo pronóstico, después de un día entero en camioneta, un día en burro y el último día a pie subiendo el cerro llegamos a ese altar sideral. Lo más impactante era el cielo. Completamente abierto, fuera del tiempo. Estar ahí se sentía como estar en una discotheque en año nuevo, pero de día y al aire libre. Era todo celebración, amplitud máxima, cada uno brindando con su corazón en la mano, derramado en gozo y dicha más allá de cualquier parámetro.  El cielo de Hemkund era un cielo eterno. Un portal cósmico de amor. 7 años después me encuentro instalada en Santiago en un piso 12, y me siento rodeada y sostenida por esa misma inmaterialidad. 

 

Ciclo de 11 años, ciclo de integración, o inteligencia. Fue en el 2006 cuando cumplí uno de mis mayores sueños, y me cambié a vivir al lugar que me parecía el más maravilloso donde podría vivir.  Un palacio de color y dicha que habíamos construido con nuestras propias manos y corazón, siguiendo el sueño de la vida familiar. Era una casa hermosa y luminosa que construimos a pulso, poniendo amor en cada detalle.  Los primeros días que dormí ahí estaba tan contenta, que no quería cerrar los ojos para no dejar de mirar. 

 

Esa casa era la manifestación del amor que nos teníamos. Sus paredes coloridas iban cambiando de tono con el paso del sol a lo largo del día. Rebosaba del cariño que la había manifestado. 11 años después vuelvo a sentir la misma alegría de poder disfrutar de la vida familiar.  Poder estar junto a mis hijos, cuidarlos, apoyarlos y compartir con ellos desde el cariño. Verlos desarrollarse en un espacio que nos alberga como un nido de cóndores, en las alturas.

 

Ciclo de 18 años, un ciclo de cuerpo, actitud frente a la vida.  Si miro 18 años para atrás, en 1999 fue cuando hice la formación para profesora de Yoga en Nuevo Mexico, el Master´s Touch y mi cuerpo en relaida fue el que lo hizo. Cuando me preguntaban  "¿Cómo es el Master´s Touch?", yo les decía: "Yo me había imaginado algo así como que el Maestro suavemente posara su mano sobre mi hombro mientras meditabas, y eso te colmara de bendiciones invisibles. Y en realidad fue más bien como cuando marcan a las vacas en el campo, a fuego vivo sobre la piel desnuda. Una marca indeleble de luz que te atraviesa para siempre. El Master´s Touch te deja marcada con el llamado pulsando en tu carne viva para compartir esa luz donde vayas, hagas lo que hagas.

 

En la ceremonia de clausura, cada uno tenía que sacar al azar una cita del Maestro, La que yo saqué decía. "You are a forklift.  You are here to elevate, to give hope, to relieve the oher´s person problem. It doesn´t matter what your problems are." (eres un montacarga.  estás aquí para elevar, para dar esperanza, para aliviar los problemas de la otra persona.  No importa cuáles sean tus problemas.)

Y así ha sido ese llamado que se tradujo en números y las palabras que tienen ese poder.  De abrirnos el horizonte para ver más allá y darnos cuenta de la amplitud de las posibilidades.

como el cielo de Hemkund, en la cotidianeidad de la vida que vivimos.iendo como centro de la vida el hogar familiar, donde vivimos para apoyarnos y compartir. Bajo la preciosa amplitud del cielo de Hemkund, que está en todo el cielo.

 

 

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